Nuestro lanzamiento invernal: "Formas de ser el río" poesía de la mano de Virginia Caresani. Disponible a partir de agosto en librerías y web.

3 POEMAS RANDOM

 
II

La luz huyó pero los colores
se quedaron flotando.
El río me llama para que lo pruebe.
Desde la ventana de la casa siento su voz
y tengo miedo.
Todo es una copia en blanco y negro del día.
Y yo soy un epílogo de mí misma.
La voz del río arrastra y
las tablas del muelle acunan.
Hundo los dedos y siento la viscosidad,
la calidez de horno materno,
el olor al barro crudo.
Me meto de golpe, la oscuridad me penetra.
Buceo en el fondo y dejo mi alma en
el río de noche.
 
V

Hay un árbol sin nombre que crece
en el corazón del parque.
La piel del árbol es picante.
Crece hacia los cuatro puntos cardinales.
De lejos parece un viejo que espera una visita;
de cerca es una habitación con la estufa encendida
y las cortinas abiertas.
Una rama crece al oeste y va formando penínsulas;
otra rama crece al sur y explota en hojas verdes
que subiendo se hacen plata.
El este del árbol es un hueco que detiene el tiempo
como el guiso de una madre.
Me quedo parada mirando hacia arriba
ese árbol tiene lo que yo no:
un cielo propio al que escapar en días
como hoy.

VII

¿Qué sentirán los pescadores?
¿Qué pensarán todo el día
unidos a sus cañas
colgando de un hilo transparente?
¿Todos sentirán lo mismo
mientras trabajan en grupo
alistan los aparejos
incrustan una lombriz tibia
que se sigue moviendo
mientras le clavan el anzuelo?
No hablo de los peces
que flotan atentos
la marea los contiene
su mundo es caliente
y sé lo que sienten.

 

Nuestro segundo lanzamiento invernal: "El lado áspero de la ternura", poesía de la mano de Morena Ponce. Disponible en web y librerías.

3 POEMAS RANDOM

 
VIII

Yo sentía
una murga
en el pecho
cada vez
que te veía venir.
Parecía que llevabas
el perfume del mundo
en el cuello.
Y la música del pueblo
amarrada en los pies.
 
 
XV

La poesía se encarga
de mantenerte tibia
en mi memoria. 

XVIII

Sabía que ibas a volver
tarde o temprano.
Y en la espera
revisé todos los detalles
para estar a la altura
de tu necesidad
el día que suceda.
Hasta acomodé las palabras
para vaciarte de culpas.
Y te juro, pensé mil veces en cómo
ser lo suficientemente abierta
para no confundir tus desapariciones
y tu falta de tiempo con desamor.
Pero cuando al fin llegaste
y el aire empezó a faltarme,
me di cuenta de dos cosas
que pasé completamente por alto
mientras te esperaba expectante:
mi dolor y el amor que necesito.